El estruendoso silencio de Dios

El compositor estadounidense John Cage cuenta que, en cierta ocasión entró en una cámara experimental en la que no se oía ningún sonido… Cage escuchó con toda atención y llegó a la conclusión de que, a pesar de todo, percibía dos sonidos: uno grave y otro agudo. El sonido grave era su propia sangre circulando y el agudo su sistema nervioso funcionando. Cage llegó a la conclusión de que el silencio no existe.

En nuestra experiencia diaria parecería que Dios permanece en silencio, mientras todo el mundo hace bulla. A pesar de su grandeza, Dios quiere ser conocido y escuchado. Aunque Dios no es visible, podemos hablar con Él, hacerle preguntas y escucharlo, y Él nos da su respuesta y guía para la vida.

Él Señor a menudo da esas respuestas y esa guía a través de su Palabra, la Biblia, la cual muchos han llamado la carta de amor de Dios para nosotros. Jesús dijo: “He aquí yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre, yo entraré a él”. Como dijo Cage, el silencio no existe…y el de Dios tampoco.

Por: Mauricio Patiño Bustos

By | 2016-09-22T12:32:33+00:00 septiembre 22nd, 2016|Vida cristiana|0 Comments

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