Descansar debería ser sencillo. Dormir, desconectarse, bajar el ritmo.
Pero para muchas personas, descansar se ha vuelto incómodo, casi imposible.

No porque no haya tiempo, sino porque la mente no se apaga.

Aunque el cuerpo se detenga, los pensamientos siguen corriendo: pendientes, culpas, responsabilidades, expectativas.

Y sin darnos cuenta, el descanso deja de ser reposo y se convierte solo en una pausa física.

 

Cuando descansar se siente como perder el tiempo

Vivimos en una cultura que valora estar ocupados.
Si no estás produciendo, haciendo algo útil o resolviendo algo, parece que estás fallando.

Y esto también se ha filtrado en la vida espiritual.

A veces creemos que descansar es falta de compromiso, poca disciplina o incluso flojera.

Nos acostumbramos a vivir acelerados, pensando que Dios espera más esfuerzo, más actividad, más resultados.

Pero la Biblia muestra algo distinto.

 

El descanso no es debilidad, es diseño

Desde el inicio, Dios estableció el descanso como parte de la vida.
No porque se canse, sino porque nosotros sí lo necesitamos.

 

El descanso no fue creado como premio, sino como protección.
Protección para el cuerpo, para la mente y para el alma.

Jesús mismo se apartaba para descansar, orar y estar en silencio.

No porque le sobrara tiempo, sino porque sabía que el desgaste constante termina apagando incluso lo que fue llamado a brillar.

 

 

“En paz me acostaré y asimismo dormiré, porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado.”Salmos 4:8

El verdadero problema no es el cansancio

Muchas veces el problema no es que no descansemos, sino que no sabemos soltar el control.

 

Queremos tener todo bajo control:

  • El futuro

  • Las decisiones

  • Las personas

  • Los resultados

Y mientras más intentamos sostener todo, menos descanso encontramos.

Descansar implica confiar.


Confiar en que el mundo no se cae si paras.


Confiar en que Dios sigue obrando aunque tú no estés haciendo nada en ese momento.

Aprender a descansar también es un acto de fe

Descansar no siempre significa vacaciones o dormir más horas.


A veces significa:

  • Decir “hasta aquí por hoy”

  • Apagar el ruido externo

  • Dejar de exigirte perfección

  • Recordar que no eres Dios

 

El descanso verdadero no es evasión, es entrega.

“El Señor irá delante de ti… no te dejará ni te desamparará.”
Deuteronomio 31:8

Para pensar hoy:

Tal vez no necesitas más fuerza, ni más disciplina.

Tal vez necesitas volver a confiar.

Descansar también es creer que Dios cuida lo que tú no puedes controlar.