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9 de octubre: ¿Por qué celebramos la Independencia de Guayaquil?
Cada 9 de octubre, Guayaquil recuerda una fecha que marcó su historia. Pero ¿qué ocurrió realmente aquel día de 1820 y por qué sigue siendo importante?
El 9 de octubre de 1820, Guayaquil escribió uno de los capítulos más importantes de su historia: logró independizarse del dominio español y abrió el camino hacia nuevas luchas por la libertad en el territorio que hoy conocemos como Ecuador. Han pasado 206 años desde aquel acontecimiento, pero su significado continúa presente en la identidad de los guayaquileños.
¿Qué ocurrió el 9 de octubre de 1820?
Durante la madrugada, un grupo de patriotas, entre ellos José Joaquín de Olmedo, José de Villamil y León de Febres Cordero, participó en el movimiento que permitió liberar a Guayaquil del dominio español. La revolución triunfó con escasa resistencia y dio paso a la creación de la Provincia Libre de Guayaquil.
Este acontecimiento también impulsó las campañas independentistas que posteriormente contribuirían a la liberación de otros territorios de la región.
Una ciudad que ha aprendido a levantarse
Guayaquil no solo es reconocida por su historia independentista, sino también por su actividad comercial, su cultura, su gastronomía y el espíritu emprendedor de su gente. A lo largo de los años, la ciudad ha enfrentado incendios, epidemias, dificultades económicas y otros desafíos. Sin embargo, sus habitantes han demostrado una notable capacidad para reconstruir y transformar su entorno.
Celebrar su independencia también es reconocer a quienes, con su trabajo diario, contribuyen al desarrollo de la ciudad.
La libertad también implica responsabilidad
La independencia nos recuerda el valor de la libertad, pero también nos invita a reflexionar sobre cómo la utilizamos. Desde una perspectiva cristiana, Gálatas 5:13 nos enseña que la libertad no debe convertirse en una oportunidad para actuar egoístamente, sino para servir a los demás con amor.
Este principio nos recuerda que construir una mejor ciudad no depende únicamente de sus autoridades, sino también de las decisiones de cada ciudadano. Respetar a los demás, actuar con honestidad, ayudar al prójimo y cuidar nuestros espacios públicos son pequeñas acciones que contribuyen al bienestar colectivo.
Guayaquil, una historia que seguimos construyendo
Este 9 de octubre es una oportunidad para recordar a quienes lucharon por la independencia y agradecer por la ciudad que hoy compartimos. Pero también es una invitación a mirar hacia adelante y preguntarnos qué podemos aportar para construir una sociedad más solidaria, justa y comprometida.
Porque amar a Guayaquil no es solamente celebrar su historia, sino contribuir cada día a escribir un mejor futuro.
¡Felices fiestas de Independencia, Guayaquil!
HCJB2, la radio que te escucha.
¿Qué pasa cuando un niño pasa demasiado tiempo frente a las pantallas?
El uso excesivo de celulares, tabletas y televisión puede influir en el sueño, la atención y el comportamiento de los niños. ¿Cómo encontrar un equilibrio saludable?
Un celular durante el almuerzo, una tableta para entretenerse o dibujos animados antes de dormir. Las pantallas se han convertido en parte de la rutina de muchas familias. Aunque la tecnología ofrece oportunidades para aprender y divertirse, su uso excesivo puede desplazar actividades esenciales para el desarrollo infantil, como jugar, descansar y compartir con otras personas.
Pero ¿qué sucede cuando los niños pasan demasiado tiempo frente a una pantalla?
¿Cómo afectan las pantallas a los niños?
1. Alteraciones en el sueño
Utilizar dispositivos electrónicos antes de dormir puede dificultar el descanso. La luz de las pantallas y los contenidos estimulantes pueden mantener a los niños despiertos por más tiempo. Dormir poco puede provocar cansancio, irritabilidad y dificultades de aprendizaje.
2. Dificultades para concentrarse
El consumo frecuente de videos rápidos y contenidos muy estimulantes puede hacer que algunas actividades que requieren paciencia resulten menos atractivas. Aunque no todos los niños reaccionan igual, es importante equilibrar el entretenimiento digital con actividades como leer, dibujar, construir y jugar al aire libre.
3. Irritabilidad y problemas de comportamiento
¿Tu hijo llora o se enoja cuando le quitas el celular?
Los niños pequeños todavía están aprendiendo a controlar sus emociones. Por eso, interrumpir una actividad que disfrutan puede generar frustración y berrinches. Esto no significa que las pantallas sean la única causa de estos comportamientos, pero establecer límites claros puede ayudar.
¿Cuánto tiempo de pantalla es recomendable?
Según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS):
- Menores de 2 años: no se recomienda tiempo sedentario frente a pantallas.
- De 2 a 4 años: máximo una hora diaria; menos es mejor.
- Desde los 5 años: establecer límites adecuados para su edad, procurando que las pantallas no reemplacen el sueño, el ejercicio ni la convivencia familiar.
Además del tiempo, también importa la calidad del contenido y si los padres acompañan a sus hijos mientras lo utilizan.
5 consejos para establecer hábitos saludables
- Establece horarios: define momentos específicos para utilizar dispositivos.
- Evita las pantallas antes de dormir: procura apagarlas al menos una hora antes de acostarse.
- Ofrece alternativas: juegos de mesa, cuentos, manualidades y actividades al aire libre.
- Comparte tiempo de calidad: conversa, juega y participa en las actividades de tus hijos.
- Da el ejemplo: recuerda que los niños también aprenden observando los hábitos digitales de sus padres.
La infancia necesita algo más que una pantalla
La Biblia nos recuerda en Proverbios 22:6 la importancia de instruir a los niños en el camino correcto. Como padres, parte de esa responsabilidad consiste en enseñarles a utilizar la tecnología con sabiduría, sin permitir que reemplace las experiencias que necesitan para crecer. No se trata de prohibir las pantallas, sino de encontrar un equilibrio saludable.
Porque los niños necesitan mucho más que entretenimiento: necesitan tiempo, atención, afecto y oportunidades para descubrir el mundo que los rodea.
Y tú, ¿cuánto tiempo pasan tus hijos frente a las pantallas?
¿Por qué cada vez nos cuesta más concentrarnos? El impacto de las pantallas en nuestra atención
¿Te ha pasado que tomas tu celular para revisar un mensaje y, cuando te das cuenta, han pasado 20 minutos viendo videos? ¿O que intentas leer un libro, pero después de unas páginas sientes la necesidad de revisar tus redes sociales?
No eres el único. En una sociedad donde recibimos información constantemente, mantener la concentración se ha convertido en un desafío cotidiano. Las redes sociales, las notificaciones y el consumo de videos cortos han transformado nuestra manera de relacionarnos con la información. Pero ¿realmente están afectando nuestra capacidad de prestar atención?
Un cerebro rodeado de distracciones
Nuestro cerebro tiene una capacidad limitada para procesar información de manera consciente. Cuando intentamos realizar varias actividades al mismo tiempo, generalmente no estamos haciendo todo simultáneamente, sino cambiando rápidamente nuestra atención de una tarea a otra.
Por ejemplo, mientras trabajamos, una notificación de WhatsApp puede interrumpir nuestros pensamientos. Aunque responder el mensaje tome apenas unos segundos, recuperar el nivel de concentración anterior puede requerir más tiempo. Este fenómeno se conoce como cambio de tarea y puede afectar nuestra productividad, especialmente cuando realizamos actividades que requieren reflexión o creatividad.
¿Qué tienen que ver TikTok, Instagram y los videos cortos?
Las plataformas digitales ofrecen contenido breve, dinámico y personalizado. En cuestión de segundos podemos pasar de una receta de cocina a una noticia, una historia divertida o un consejo de salud.
Esta variedad mantiene nuestro interés, pero también puede acostumbrarnos a buscar estímulos frecuentes.
Cuando consumimos constantemente contenido rápido, actividades que requieren paciencia, como estudiar, leer o escuchar una conversación extensa, pueden parecernos menos atractivas.
Sin embargo, esto no significa que las redes sociales estén destruyendo nuestro cerebro. La relación entre el uso de pantallas y la atención es compleja, y todavía se investiga cuánto influyen los distintos hábitos digitales a largo plazo.
La necesidad de estar siempre conectados
Otro factor importante es la sensación de que debemos responder inmediatamente.
Un mensaje sin contestar, una publicación nueva o una notificación pendiente pueden generar la necesidad de revisar el teléfono, incluso cuando estamos ocupados. Esta conducta puede convertirse en un hábito: miramos la pantalla casi automáticamente, sin tener una razón específica para hacerlo.
Además, las interrupciones digitales pueden afectar otros aspectos de nuestra vida, como el descanso, la convivencia familiar y la calidad de nuestras conversaciones.
¿Cómo recuperar nuestra concentración?
La buena noticia es que podemos desarrollar hábitos que favorezcan nuestra atención sin necesidad de abandonar la tecnología.
- Desactiva las notificaciones innecesarias. No todas las aplicaciones necesitan interrumpirte durante el día.
- Dedica tiempo a una sola actividad. Leer, estudiar o trabajar sin alternar constantemente entre aplicaciones puede ayudarte a mantener el enfoque.
- Establece momentos sin celular. Por ejemplo, durante las comidas, antes de dormir o mientras compartes con tu familia.
- Practica la lectura diaria. Comienza con diez minutos y aumenta progresivamente el tiempo.
- Cuida tu descanso. Dormir lo suficiente es fundamental para la memoria, el aprendizaje y la concentración.
- Haz pausas conscientes. Caminar, respirar profundamente o descansar unos minutos puede ayudarte a retomar tus actividades.
No se trata de eliminar las pantallas, sino de aprender a utilizarlas de manera intencional.
¿Y qué nos enseña la Biblia sobre nuestra atención?
Aunque la Biblia fue escrita mucho antes de la aparición de los teléfonos inteligentes, encontramos principios que nos invitan a reflexionar sobre cómo utilizamos nuestro tiempo.
En Efesios 5:15-16, el apóstol Pablo exhorta a los creyentes a vivir sabiamente y aprovechar bien el tiempo.
Este consejo nos recuerda que nuestra atención es valiosa. Aquello a lo que dedicamos nuestros pensamientos, nuestro tiempo y nuestra energía también influye en nuestras prioridades. En ocasiones estamos tan pendientes de lo que sucede en una pantalla que dejamos de prestar atención a las personas que tenemos cerca, a nuestros momentos de descanso e incluso a nuestra relación con Dios. La tecnología puede acercarnos a muchas cosas, pero también necesitamos aprender a desconectarnos para estar verdaderamente presentes.
Recuperar nuestra atención comienza con pequeñas decisiones
No necesitamos renunciar a las redes sociales ni considerar la tecnología como un enemigo. Las herramientas digitales también nos permiten aprender, trabajar, comunicarnos y compartir mensajes de esperanza.
El verdadero desafío consiste en encontrar un equilibrio. Tal vez hoy puedas comenzar con algo sencillo: guardar el celular mientras conversas con alguien, leer unas páginas sin interrupciones o dedicar unos minutos de tranquilidad a la oración.
Porque en un mundo que compite constantemente por nuestra atención, aprender a detenernos también es una manera de cuidar nuestra mente y valorar lo verdaderamente importante.
Después de una inundación: qué alimentos debes botar y cómo limpiar tu casa de forma segura
Cuando el agua entra a una vivienda, el peligro no termina cuando baja la inundación. El agua puede arrastrar aguas residuales, basura, productos químicos y microorganismos capaces de contaminar alimentos, utensilios, muebles y diferentes superficies del hogar.
Por eso, al regresar a casa o comenzar la limpieza, es importante saber qué se puede conservar, qué debe desecharse y cómo limpiar sin poner en riesgo la salud de la familia.
¿Qué alimentos debes botar después de una inundación?
Una regla sencilla puede ayudarte: si un alimento tuvo contacto directo con el agua de la inundación y no puedes garantizar que su envase permaneció completamente protegido, lo más seguro es desecharlo.
Esto incluye:
- Alimentos abiertos o parcialmente consumidos.
- Frutas y verduras que estuvieron en contacto con el agua.
- Pan, arroz, harina, cereales, azúcar y otros productos almacenados en bolsas, cajas o empaques de cartón.
- Leche, yogur, quesos, carnes y otros productos refrigerados que hayan permanecido varias horas sin una temperatura segura.
- Alimentos preparados antes de la inundación.
- Envases con tapas de rosca, tapas a presión o recipientes que permitan la entrada de agua.
Aunque un alimento se vea bien o no tenga mal olor, eso no significa que sea seguro para consumir.
¿Y las latas de comida?
Algunas latas comerciales completamente selladas podrían recuperarse si están intactas y pueden limpiarse y desinfectarse correctamente. Sin embargo, debes desecharlas si están hinchadas, abiertas, perforadas, muy oxidadas, golpeadas en las uniones o presentan fugas. Antes de abrir cualquier envase que pueda conservarse, limpia y desinfecta bien su exterior para evitar que los contaminantes pasen al alimento.
¿Qué pasa con la comida de la refrigeradora?
Si hubo un corte de energía, presta especial atención a los alimentos perecederos.
Como referencia, una refrigeradora cerrada puede conservar una temperatura segura aproximadamente cuatro horas durante un apagón. Después de ese tiempo, alimentos como carnes, pescados, leche, huevos y sobras pueden dejar de ser seguros si su temperatura supera los 4 °C durante demasiado tiempo. Cuando tengas dudas sobre cuánto tiempo estuvo un alimento sin refrigeración adecuada, es preferible desecharlo. No pruebes la comida para comprobar si todavía está buena.
Antes de comenzar a limpiar tu casa
No ingreses a una vivienda inundada si existe riesgo eléctrico, daños estructurales o presencia de agua cerca de instalaciones eléctricas.
Cuando sea seguro comenzar, utiliza:
- Guantes resistentes.
- Botas impermeables.
- Ropa que cubra brazos y piernas.
- Protección para los ojos cuando exista riesgo de salpicaduras.
- Mascarilla adecuada si vas a retirar lodo, materiales contaminados o moho.
Los niños y las mascotas deberían mantenerse alejados del área mientras se realiza la limpieza.
Primero limpia, después desinfecta
Retira el agua, lodo y residuos visibles antes de aplicar productos desinfectantes.
Lava las superficies con agua limpia y detergente. Una vez retirada la suciedad, puedes proceder con la desinfección utilizando productos apropiados y siguiendo las instrucciones de la etiqueta. Nunca mezcles cloro con amoníaco, vinagre, alcohol u otros productos de limpieza, ya que algunas combinaciones pueden producir gases peligrosos.
Mantén puertas y ventanas abiertas siempre que sea posible para favorecer la ventilación.
Cuidado con el moho después de una inundación
La humedad puede favorecer rápidamente la aparición de moho. Por eso es importante secar la vivienda lo antes posible, idealmente durante las primeras 24 a 48 horas. Ventila las habitaciones, retira materiales que permanezcan empapados y limpia las superficies afectadas.
Colchones, alfombras, muebles tapizados, cartón y otros materiales porosos que hayan permanecido mucho tiempo bajo agua contaminada pueden ser difíciles de recuperar de forma segura.
¿Y el agua para beber?
Después de una inundación, no asumas que el agua es segura únicamente porque luce transparente. Presta atención a las indicaciones de las autoridades locales sobre la calidad del agua. Si existe una alerta sanitaria, utiliza agua embotellada o el método de tratamiento recomendado oficialmente para beber, preparar alimentos, cepillarte los dientes y preparar comida para niños.
Una regla que puede proteger a tu familia
Después de una emergencia es comprensible querer rescatar la mayor cantidad posible de alimentos y pertenencias. Sin embargo, cuando existe riesgo de contaminación, conservar algo que parece estar en buen estado puede representar un peligro innecesario.
Si tienes dudas sobre la seguridad de un alimento que estuvo expuesto al agua de una inundación, deséchalo. Tomar decisiones preventivas, mantener la calma y seguir información oficial también es una manera de cuidar a quienes tenemos cerca.
En momentos difíciles, recordemos también las palabras de Salmos 46:1:
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.
Desde HCJB2, la radio que te escucha, queremos acompañarte también con información práctica que te ayude a cuidar de ti y de tu familia.

¿Sabías que Jesús cantó antes de enfrentar la cruz?
Cuando pensamos en las últimas horas de Jesús antes de su crucifixión, probablemente recordamos la Última Cena, su oración en Getsemaní, la traición de Judas y su posterior arresto. Sin embargo, la Biblia menciona un pequeño detalle que fácilmente puede pasar desapercibido: Jesús cantó.
Mateo 26:30 dice:
“Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos.”
Marcos 14:26 registra exactamente ese momento. Después de compartir la cena con sus discípulos, Jesús salió hacia el monte de los Olivos, donde poco después viviría uno de los momentos más angustiosos de su ministerio.
¿Qué cantaron Jesús y sus discípulos?
La Biblia no especifica exactamente qué salmo cantaron. Sin embargo, la Última Cena ocurrió en el contexto de la Pascua judía, y tradicionalmente durante esta celebración se recitaban o cantaban salmos asociados con el Hallel, especialmente los Salmos 113–118. Esto hace particularmente interesante leer esos salmos teniendo presente lo que Jesús estaba a punto de enfrentar.
Por ejemplo, el Salmo 118 contiene expresiones de confianza en Dios en medio de la angustia:
“Desde la angustia invoqué a JAH, y me respondió JAH, poniéndome en lugar espacioso.”
— Salmo 118:5
También encontramos:
“Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.”
— Salmo 118:6
No podemos afirmar cuál de estas palabras cantó Jesús aquella noche en particular, pero conocer el contexto nos permite dimensionar aquel momento.
Jesús sabía lo que venía
Lo sorprendente no es solamente que Jesús cantara, sino cuándo lo hizo. Jesús sabía que Judas lo traicionaría. Sabía que Pedro lo negaría. Sabía que sería arrestado y que se acercaba la cruz. Después de cantar, llegó a Getsemaní y expresó:
“Mi alma está muy triste, hasta la muerte.”
— Mateo 26:38
Esto nos muestra algo importante: adorar no significa negar el dolor. Jesús pudo cantar y poco después expresar una profunda angustia. La fe bíblica no exige fingir que todo está bien. Podemos confiar en Dios y, al mismo tiempo, reconocer que estamos atravesando un momento difícil.
Una pequeña frase que revela mucho
Mateo solamente necesitó unas palabras para registrar el momento: “cuando hubieron cantado el himno…”
Podríamos leerlas rápidamente y continuar con la historia. Pero detrás de esa pequeña frase encontramos una escena profundamente humana: Jesús compartiendo la mesa con sus discípulos, cantando junto a ellos y caminando después hacia uno de los momentos más difíciles de su vida terrenal. Quizás esa sea una de las enseñanzas más hermosas de esta curiosidad bíblica: la adoración no siempre ocurre después de que termina la tormenta. También puede acompañarnos mientras caminamos hacia ella.
Para reflexionar:
Tal vez hoy no puedas cambiar inmediatamente aquello que estás enfrentando. Pero puedes recordar que tu confianza en Dios no depende de que todo esté resuelto. Jesús cantó antes de Getsemaní.
Y eso nos recuerda que podemos seguir confiando en Dios aun cuando sabemos que tenemos una noche difícil por delante.
“Jehová es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación.” — Salmo 118:14
















