Oramos esperando una respuesta. Pedimos dirección, provisión, una puerta abierta, una solución. Y muchas veces tenemos bastante claro cómo creemos que Dios debería responder. Pero ¿qué ocurre cuando la respuesta no llega como imaginábamos? La Biblia está llena de personas que tuvieron que seguir confiando aun cuando Dios no actuó de la manera que esperaban. Una de ellas fue Habacuc.
El profeta veía injusticia, violencia y desorden a su alrededor, y no podía comprender por qué Dios parecía guardar silencio. Por eso preguntó:
“¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás?”
Habacuc 1:2
Lo interesante es que Dios sí respondió. El problema fue que su respuesta tampoco era la que Habacuc esperaba.
La fe también atraviesa preguntas
A veces pensamos que tener fe significa nunca preguntarle a Dios “¿por qué?”. Sin embargo, Habacuc demuestra algo diferente: podemos llevar nuestras preguntas delante de Dios sin abandonar nuestra confianza en Él. Hay una diferencia entre preguntar buscando comprender y dejar de confiar porque no comprendemos. Habacuc no escondió su frustración. Habló con Dios sobre ella. Y eso también es parte de una relación genuina con Él.
Dios puede estar obrando aunque todavía no lo entiendas
Una de las respuestas de Dios a Habacuc comienza con una declaración sorprendente:
“Porque he aquí, yo levanto a los caldeos…”
Habacuc 1:6
Eso generó todavía más preguntas. Habacuc esperaba que Dios solucionara el problema de una manera; Dios estaba actuando de otra completamente diferente. Nuestra perspectiva alcanza apenas una parte de la historia. Vemos el presente; Dios conoce también lo que todavía no ha ocurrido. Por eso, no entender lo que Dios está haciendo no significa que Dios no esté haciendo nada.
La fe no depende únicamente de que las cosas salgan bien
Al final del libro encontramos uno de los cambios más hermosos en Habacuc. Las circunstancias todavía podían ser difíciles. Podía faltar alimento, producción y recursos. Sin embargo, el profeta declara:
“Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación.”
Habacuc 3:18
Ese “con todo” cambia completamente la perspectiva. No dice: “Me alegraré cuando todo se resuelva”.
Dice: aunque todavía no vea lo que esperaba, seguiré confiando en quién es Dios.
La fe madura no consiste solamente en creer que Dios puede darnos lo que pedimos. También consiste en confiar en Él cuando su respuesta es diferente, tarda más de lo esperado o todavía no logramos comprenderla. Quizás hoy tienes una oración pendiente. Quizás llevas tiempo esperando una respuesta. Puedes seguir hablando con Dios, preguntando, buscando y esperando.
Porque la ausencia de la respuesta que imaginabas no significa la ausencia de Dios.
Para reflexionar
¿Qué situación estás intentando comprender hoy? Tal vez tu oración puede cambiar de “Señor, hazlo como yo espero” a:
“Señor, aunque todavía no entienda lo que estás haciendo, enséñame a confiar en ti.”








