¿Dormir con el celular cerca afecta realmente tu descanso?

MUJER DURMIENDO

Para muchas personas, el celular es lo último que ven antes de dormir y lo primero que buscan al despertar. Lo dejamos sobre la mesa de noche, debajo de la almohada o incluso en la cama. Pero ¿tenerlo tan cerca realmente puede afectar nuestro descanso?

La respuesta tiene más que ver con cómo usamos el teléfono antes y durante la noche que simplemente con tener el aparato cerca.

El problema comienza antes de cerrar los ojos

Revisar redes sociales, responder mensajes o mirar videos justo antes de dormir mantiene nuestro cerebro activo cuando debería comenzar a relajarse.

Además, la luz de las pantallas durante la noche puede interferir con las señales naturales que ayudan al organismo a prepararse para dormir. Y muchas veces el problema es todavía más sencillo: entramos al celular pensando que serán cinco minutos… y terminamos acostándonos mucho más tarde.

Ese famoso “un video más y duermo” puede convertirse fácilmente en media hora de sueño perdida.

Notificaciones que interrumpen el descanso

Aunque logremos dormirnos, un teléfono con sonido, vibración o una pantalla que se ilumina durante la noche puede provocar pequeños despertares.

Quizás al día siguiente ni siquiera los recordemos, pero un descanso constantemente interrumpido puede hacer que despertemos con sensación de cansancio.

También existe otro factor: estar pendientes del teléfono. Saber que está junto a nosotros puede generar la tentación de revisar un mensaje, mirar la hora o comprobar una notificación si despertamos durante la madrugada.

Entonces, ¿hay que sacar el celular de la habitación?

No necesariamente. Pero sí podemos cambiar algunos hábitos.

Una buena opción es dejarlo en una mesa alejada de la cama, activar el modo “No molestar” durante la noche y tratar de evitar las pantallas durante los últimos 30 a 60 minutos antes de dormir.

También podemos reemplazar esos últimos minutos de redes sociales por algo más tranquilo: leer, conversar, escuchar música relajante, preparar las cosas del día siguiente o simplemente permitir que nuestra mente disminuya el ritmo.

Tu descanso también necesita límites

Dormir bien no depende únicamente de cuántas horas pasamos en la cama. También importa cómo preparamos nuestro cuerpo y nuestra mente para descansar.

Tal vez no necesitamos eliminar el celular de nuestras vidas, pero sí aprender a decirle: por hoy, es suficiente.

Incluso Jesús reconoció la necesidad de apartarse por momentos del ruido y la actividad diaria para descansar.

“Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco.”
Marcos 6:31

Crear espacios de descanso también es una forma de cuidar aquello que Dios nos ha dado.

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