Cuando la tierra tiembla, ¿dónde encontramos seguridad?

Aun cuando la tierra tiemble, nuestro Dios permanece firme.

Los terremotos nos recuerdan una realidad que muchas veces olvidamos: no tenemos el control de todo. En cuestión de segundos, lo que parecía firme puede sacudirse. Es normal sentir miedo, incertidumbre o incluso ansiedad después de experimentar un sismo o de ver las noticias sobre uno.

En momentos como estos, muchas personas se preguntan: ¿Dónde puedo encontrar verdadera seguridad?

La Biblia no promete que nunca enfrentaremos dificultades, pero sí nos asegura que Dios permanece firme cuando todo a nuestro alrededor parece moverse.

Dios es nuestro refugio

Uno de los pasajes más reconfortantes de las Escrituras es el Salmo 46. Fue escrito para recordar al pueblo de Dios que, aun en medio de circunstancias extremas, Él sigue siendo un refugio seguro.

«Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida y se traspasen los montes al corazón del mar.» (Salmo 46:1-2)

Es sorprendente que el salmista mencione precisamente una escena donde la tierra se mueve. No dice que eso nunca ocurrirá. Dice que, incluso si sucede, Dios continúa siendo nuestro amparo.

Nuestra paz no depende de que todo esté tranquilo, sino de saber que Dios sigue estando con nosotros.

Jesús también habló de tiempos difíciles

En el Evangelio, Jesús advirtió que en el mundo habría acontecimientos que generarían temor. Sin embargo, nunca quiso que sus seguidores vivieran dominados por el miedo.

Antes de ir a la cruz les dijo:

«La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden.» (Juan 14:27)

La paz de Cristo no consiste en la ausencia de problemas, sino en la certeza de que Él permanece con nosotros en medio de ellos.

Es normal sentir miedo

Después de un terremoto muchas personas experimentan nerviosismo, dificultad para dormir o temor ante cualquier movimiento. Estas reacciones pueden ser normales tras vivir o presenciar un evento inesperado.

La Biblia nunca nos enseña a negar nuestras emociones. Muchos hombres y mujeres de Dios sintieron temor en diferentes momentos de su vida. Lo que aprendemos de ellos es que llevaron ese miedo a la presencia del Señor en lugar de dejar que controlara sus decisiones.

Confiar también implica actuar con sabiduría

Tener fe no significa ignorar las medidas de prevención. Preparar un plan familiar, conocer las rutas de evacuación y seguir las recomendaciones de las autoridades son acciones responsables.

La confianza en Dios y la prudencia pueden caminar juntas.

Una esperanza que no se mueve

Las circunstancias cambian. Las noticias cambian. Incluso la tierra puede temblar. Pero el carácter de Dios permanece igual.

Cuando todo parece incierto, podemos recordar estas palabras:

«Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.» (Hebreos 13:8)

Él sigue siendo nuestro refugio, nuestra esperanza y nuestra fortaleza.

Reflexión final

Los terremotos nos recuerdan lo frágil que es la vida, pero también nos invitan a mirar hacia Aquel que nunca cambia.

Si hoy sientes temor, habla con Dios. Él escucha cada oración y promete acompañar a quienes ponen su confianza en Él.

Como dice el Salmo 46:10:

«Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.»

Aun cuando la tierra tiemble, nuestro Dios permanece firme.